ANTONIA

Si en una sola palabra se pudieran reunir el amor más grande del mundo, la luz de tus ojitos redondos mirando los míos y la pena que tengo de estar lejos de ti, esa sería tu nombre.
Hace tres años a esta hora yo dormía sin imaginar que en unas pocas horas más ibas a ver el mundo por primera vez. No lo imaginaba. Pero ya te esperaba hace nueves meses. Hoy me voy a dormir sabiendo que no te veré.
Contigo supe qué significa la palabra papá. Contigo supe lo que se siente ser padre sin serlo. Contigo aprendí que muchas veces la sangre no es lo más fuerte a la hora de vivir este amor único.
La primera vez que te tuve entre mis brazos ni siquiera lograbas verme. Dicen los doctores que los recién nacidos sólo distinguen sombras. Pero tus pupilas seguían atentas el movimiento de mi dedo índice que se divertía haciéndote gracias. Ni siquiera fue normal. Como siempre ha sido la tónica, tuve que conocerte a escondidas.
De ahí en adelante conocí el amor contigo.
Muchas veces me desperté con tu manito cacheteándome la cara en señal de protesta porque tu querías jugar un domingo a las ocho de la mañana. Pero lo adoraba. Cómo olvidar tu primer cumpleaños y tu vestido rosado cuando apenas sabías caminar. Cómo olvidar la segunda vez que te canté con una torta en las manos.
Hoy es tu tercer cumpleaños. Y mi primero sin ti.
No te podré cantar. No te podré abrazar. Quizá ni siquiera te acuerdes de mí y tendré suerte si te entregan mis regalos. Pero no me importa.
Porque mi amor por ti es más fuerte. Nadie lo va a romper. Y si alguien me quiere eliminar de tus recuerdos no hablándote nunca más de mi, estoy seguro de que en el fondo de tu corazón gordo y alocado siempre vas a saber que hay alguien que nunca ha dejado y nunca dejará de pensar en ti. Yo.
Espero que algún día podamos volver a mirarnos a los ojos y que puedas entender cuánto te amo. Porque si hay algo que se puede llamar injusto, eso fue que nos hayan dado la oportunidad de sentirnos padre e hija y que nos la hayan quitado sin anestesia.
Gordita. Nada podrá nunca hacer que me olvide de ti. Espero que algún día puedas decir lo mismo.
Por lo pronto, felices tres añitos. Y que Dios te permita seguir creciendo tan bella, sana y tan alegre de vivir esta, a veces, mierda de vida.
Te amo y te recuerdo por y para siempre.











